ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS


Llum

La alabanza y la acción de gracias son elementos indispensables de toda oración, y Jesús nos lo ha confirmado con su ejemplo. Por tanto, antes de dirigir a Dios nuestras peticiones, expresémosle nuestro reconocimiento y nuestro amor.

Porque nos has llamado como cristianos y cristianas a ser colaboradores tuyos en la construcción del Reino que pedimos cada día en el padrenuestro,

TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

Por la fe y la esperanza que animan a los que luchan por la justicia y la paz, a pesar de las dificultades, los sufrimientos y la persecución,

TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

Por el secreto coraje de quienes resisten bajo la tortura y sufren por la dignidad de todos, por los que, corno el obispo de Bukavo, en el Congo, y tantos otros, condenan la tortura y protestan contra las injusticias y contra los que se burlan de los débiles y los discriminados,

TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

Por la solidaridad comprometida de las innumerables comunidades cristianas de base que experimentan la fuerza del Espíritu y la alegría de la convivencia, a pesar de las adversidades,

TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

Por la fidelidad a Jesús y al prójimo de tantos cristianos y cristianas, incluso cuando la persistencia del mal podría hacerles creer que Dios los ha abandonado,

TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

Por la liberación de todos aquellos hombres y mujeres a favor de los cuales había intercedido la ACAT ..........,

TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR.

Llum

Conscientes del trabajo inmenso al que nos hemos comprometido como miembros de la ACAT y de nuestra incapacidad para llevarlo a cabo, ya que, como Jesús nos dijo, sin él no podemos hacer nada, dirijámosle confiadamente nuestras peticiones.

Señor Jesús, tú que nos has revelado el verdadero rostro de Dios: ten piedad de todos los marginados de nuestra sociedad. Que nosotros sepamos luchar para que todos los hombres sean libres e iguales en derechos. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, tú que acogiste el clamor de los indefensos, que ofreciste tu amistad a los pecadores, que rechazaste condenar a la mujer adúltera: mira a aquellos que no hallan compasión ni justicia. Que nosotros luchemos para que en cualquier lugar del mundo todo acusado sea asistido por un abogado honrado y juzgado con equidad. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, tú que dijiste la Verdad os hará libres, ten piedad de todos los que son víctimas de la mentira y de la calumnia. Haz de nosotros los defensores de una información seria y honesta y de una actitud imparcial. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, tú que has contemplado a los niños que jugaban y los has abrazado: mira a los millones de pequeños sacrificados por el egoísmo de los poderosos, obligados al trabajo, privados de pan y de educación, maltratados, torturados, asesinados. Que este estado de cosas se nos haga insoportable y denunciemos este escándalo. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, tú que dijiste bienaventurados los que tienen hambre y sed de ser justos., da coraje a todos los que luchan, sufren y arriesgan su propia vida para defender los derechos de los pobres y de los pueblos oprimidos. Que la sangre de los mártires de nuestros días sea semilla de nuevos cristianos y que nosotros nos convirtamos en artesanos de paz con nuestro trabajo por un mundo más justo. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, tú que acogiste al ladrón arrepentido e intercediste por tus verdugos: apiádate de los torturadores y de todos los responsables del flagelo de la tortura en tantos países del mundo. Que nosotros creamos que también son hijos tuyos y contribuyamos a su arrepentimiento con nuestro amor fraterno y luchando para vencer en nosotros mismos toda intolerancia, toda agresividad, toda violencia. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, tú que fuiste flagelado, escarnecido, clavado en la cruz como un malhechor: ten piedad de nuestros hermanos perseguidos injustamente, encarcelados, torturados, asesinados, hechos desaparecer, amenazados de muerte, hundidos en la soledad. Que no dejemos de acompañarles con nuestra oración y con aquellas acciones que tú nos inspiras a favor de ellos para sostener su esperanza y contribuir a su liberación. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, tú que con tus palabras y acciones y sobre todo con tu muerte en la cruz nos has enseñado cómo nos amas y cómo hemos de amarnos: ten piedad de los países en guerra o con graves conflictos bélicos, políticos y económicos y haz que los gobiernos y todos los principales responsables de estas situaciones busquen sinceramente ponerles remedio por medios pacíficos que conduzcan a la paz por caminos de justicia, de libertad, de reconciliación. Oremos.

SEÑOR, TEN PIEDAD.

Señor Jesús, traemos ante ti, finalmente, a todas aquellas personas o situaciones a favor de las cuales hemos intervenido como miembros de ACAT:

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Llum

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