FUNDAMENTOS DE ACAT


Los más pequeños, los torturados, los pobres, los desgraciados de este mundo se identifican con Jesucristo. Pero ¿cómo puede Dios hacerlos libres si nosotros no le damos nuestras manos para escribir, nuestras voces para protestar, nuestra energía para actuar y hacer salir de la prisión los cautivos que están siendo oprimidos, las personas que están siendo torturadas o condenadas a muerte por delitos de opinión o cualquier otro?

Fraternidad universal

ACAT profesa que nuestro padre común es Dios y que, por esta razón, somos hermanos unos de otros. El Génesis llega a decir que el hombre y la mujer han sido creados a imagen viva de Dios. Nuestros hermanos torturados son, por tanto, una imagen desfigurada de Dios. Atendiendo la referencia a este Dios creador, todo ser humano tiene un valor en sí mismo, independientemente de cualquier consideración religiosa. Cada ser humano, pues, es querido por Dios como un fin digno de respeto y de atención y, como tal, tiene un valor absoluto. Sólo él es unfin en sí mismo, sólo él es verdaderamente sagrado. Podemos hablar literalmente de sacrilegio cada vez que un hombre o una mujer es utilizado como instrumento al servicio del provecho, o de la defensa de un partido, o de una política, o cuando es sacrificado.

Proclamar, en la fe, que el hombre/mujer es imagen de Dios no representa un fórmula hueca, sino la afirmación de una responsabilidad y una llamada a la acción. El Dios del Éxodo ya es este Dios de amor y de libertad que llega hasta el extremo de encarnarse en Jesucristo. Aquí convendría releer el capítulo 25 de san Mateo:

Tuve hambre, y me disteis de comer; estaba en la cárcel, y vinisteis a verme; desnudo y me vestisteis.

Señor, ¿cuándo os hicimos todo esto?

En la medida en que lo hicisteis a uno de estos hermanos míos tan pequeños.

La plegaria

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La fe en Jesucristo, crucificado y resucitado, nos da la fuerza de esperar y de actuar para la abolición de la tortura.

Carta fundacional de FI.ACAT



El hecho de la Resurrección de Jesús, la fe en Jesús vivo, Señor y Salvador, está en el corazón de la lucha y de la esperanza cristiana. Este mundo no es un callejón sin salida. La muerte no tiene la última palabra. Porque, como escribe Olivier Clément, el cristiano es un viviente que tiene la muerte detrás de él y no delante, y puede ponerse en movimiento contra todas las formas de violencia y de muerte. Esto es lo que empieza por recordar la carta fundacional de la FI.ACAT: La fe en Jesucristo, crucificado y resucitado, vencedor de la muerte, nos da la fuerza de esperar y de actuar para abolir la tortura. Los cristianos estamos invitados a testimoniar el paso de Jesús por el sufrimiento, por la opresión, por la tortura. No los ha suprimido ni los ha ensalzado.

Si Jesús, testimonio del amor de Dios, ha pasado por el sufrimiento, es para iluminar un futuro de vida. En el corazón de la noche del huerto de los olivos, Cristo se abandonó en las manos del Padre. Se abandonó al Amor que misteriosamente lo liberó de la muerte. Vivir la resurrección es proclamar con los primeros discípulos:

Cristo ha resucitado. ¿Que quizá no es esto revelar, a través de nuestros gestos, en cada ser humano amenazado, oprimido, que ya no está solo, incluso en la noche de la tortura?

En la lucha contra la tortura, la plegaria puede aparecer inútil: ¿por qué pedir a un Dios que se mantiene mudo ante el sufrimiento? No obstante, la plegaria es el fundamento indispensable y la prolongación de la acción. No es evasión ni pasividad, sino como el recuerdo y el reconocimiento de la pobreza y de la impotencia humana. De la misma manera que la plegaria de la Iglesia se eleva sin descanso a Dios mientras Pedro está en la cárcel (Hechos 12), la plegaria de los miembros de ACAT sostiene a distancia los torturados, englobándolos en la inmensa plegaria universal. Esta oración de súplica y de intercesión por los torturados de todos los regímenes tiene en cuenta los torturadores, víctimas ellos también de sistemas monstruosos que los deshumanizan. Esta plegaria pone barreras a la espiral de venganza porque destierra el odio.

La plegaria no excluye, evidentemente, la acción. Al contrario, nos lleva a ella, ya que el cristiano no ha de renunciar nunca a actuar sin parar para favorecer el desarrollo de la justicia, promover los derechos humanos y sancionar todas las desviaciones sin excepción. Desde este punto de vista, la oración es también alabanza a Dios y acción de gracias por tanto coraje individual, por el rechazo de la resignación y por las puestas en libertad conseguidas. . . Estas alabanzas y acciones de gracias pueden seguir, como propone ACAT, el tiempo litúrgico: durante el adviento, alabanzas por la dignidad del hombre; durante la cuaresma, por el valor de las víctimas; durante el tiempo pascual, por el triunfo de la vida; durante la ascensión y pentecostés, por la puesta en libertad de los presos.

Reixa


Acordaros de los presos como si fuerais presos con ellos; y de los maltratados, pensando que también vosotros tenéis un cuerpo que podría sufrir malos tratos (He.13,3) .




"Frente a la trágica extensión con que la tortura se ha extendido por el mundo, invitamos vivamente las Iglesias a denunciar su uso y la complicidad que lo acompaña. Rogamos insistentemente a las Iglesias que denuncien su existencia, que rompan el silencio y desenmascaren las estructuras responsables de esta violación de los derechos humanos. En el tema de la tortura, no puede haber ninguna divergencia de opiniones. Unidas, las Iglesias pueden hacer -y es preciso que lo hagan- un papel predominante en la abolición de la tortura."

Declaración sobre la tortura del Consejo Ecuménico de las Iglesias, 1977.


Vigilancia - Divulgación

ACAT quiere ser centinela para las Iglesias y para el mundo.

Los miembros de ACAT tienen el deber de alertar constantemente estas Iglesias y este mundo sobre la triste conducta de algunos dictadores, sean los que sean. Todos han de estar vigilados para hacer conocer y denunciar estas acciones.

Interpelar y sacudir a los otros cristianos, que desgraciadamente serían capaces de dormir en paz en este tiempo. Hay que provocar una sacudida.

Además, ACAT y sus miembros han de estar atentos para que el propio cristianismo no se pervierta radicalmente, al convertirse en ideología o en sistema. Han de estar atentos para que las Iglesias no dejen nunca de referirse a la persona del Cristo, Camino, Verdad y Vida, y no hagan mal uso de su doctrina interpretándola de cara a juzgar, eliminar o marginar a unas personas. No están aún tan lejos los tiempos en que unos grupos cristianos condenaron a los judÍos en nombre de la doctrina cristiana y combatieron ciertas personas acusadas de herejÍa. Alerta, pues: la perversiÓn del sentido del absoluto se transforma fácilmente en perversiÓn absoluta. AÚn hoy, hay movimientos de denominaciÓn cristiana que, bajo esta bandera y entre nosotros, persiguen Árabes o turcos.


Acción

Igual que otras asociaciones, ACAT presiona a los gobiernos a través de Llamadas Urgentes

La Llamada Urgente explica primeramente la situación del país de que se trata, expone el caso concreto por el cual hemos de intervenir y después propone la carta que debe dirigirse al gobierno de aquel país. La carta se puede hacer igual que el modelo o puede ser modificada, siempre que se ponga la información que hemos recibido.

En la Llamada Urgente se indican también las direcciones, fax y correo electrónico, así como la dirección de los representantes diplomáticos (embajadas) del propio país, a donde también es conveniente enviar copia de la carta.

Lo más importante es la rapidez en la acción; si es posible, conviene utilizar el fax o el correo electrónico, pues son los medios más rápidos. En muchas ocasiones, los gobiernos reciben las Llamadas Urgentes cuando han pasado escasamente las 24 horas de la detención de una persona (período en el cual las torturas son posibles). Conviene recordar que, cuando enviamos una carta en favor de un preso, muchas otras personas están haciendo lo mismo en su país. Por tanto, en pocos días las autoridades en cuestión habrán recibido centenares y centenares de cartas, todas para un mismo preso.

ACAT organiza periódicamente campañas, frecuentemente con otros grupos o ONG. También participa en actos públicos, mesas redondas y conferencias. Es miembro de la Federación Catalana de ONG por los Derechos Humanos.

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